La rebeldía de la educación

Todo comenzó a tener sentido cuando aquella creatura temerosa y frágil, pero con un potencial enorme, alzo los ojos para observar las estrellas preguntándose sobre la inmensidad misma. Su corazón palpito ansioso estimulado por una fuerza poderosa. Grito a las cuatro direcciones del cosmos “despierten, despierten de una buena vez, tienen un cerebro con el cual pensar…en este mismo momento lo hacen”.

Despertar del largo coma mental como el recién nacido que grita con toda la fuerza de sus pulmones, “¡estoy vivo, estoy vivo y soy consciente de ello!”. Una travesía que exige amor, constancia, libertad y responsabilidad.

Y así como en el principio, la luz se hizo cada vez más clara ante los ojos del género humano. Animal rebelde que continúa incansablemente creyendo, creando, descubriendo y compartiendo el misterio de la vida.

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“¡Pero debes estar loco!”, son las palabras clásicas de aquellos que han perdido el camino adoctrinados por una sociedad que les ha negado la oportunidad de pensar. La respuesta más delirante que clama por un derecho que ya se ha olvidado. Un espejismo fantástico fabricado con materiales de muy baja calidad surge potente controlando todos los aspectos de la vida. Un estupor que ha gobernado la existencia misma por siglos. Pócima venenosa que todos los días es ingerida pudriendo el ingenio y la creatividad. El espíritu clama furioso ser liberado de la ignorancia, mediocridad e insensatez reinantes. 

Lejos del mito que la refiere como oposición sin fundamento e insensata, la rebeldía es la expresión natural de cualquier individuo. La pasión por oponerse a la neblina tóxica de un fanatismo que corrompe dañando para siempre el espíritu divino, levantando el vuelo añorado del principio innovador. Esta emoción que nos exalta y nos libera, es una necesidad imperiosa y vital. El cuerpo se estremece, el corazón se inquieta y las neuronas chispean electrizantes de ideas. De un acto surge una consecuencia y de la rebeldía surge la educación.

Los pensamientos se materializan y sistematizan. Una herencia tan valiosa que hace parecer el oro como una bagatela. Por años y años acumulándose, depurándose, compartiéndose y revelándose; como el agua misma que cae de los cielos. Un cerebro libre de prejuicios y conformismo donde nace la luz de las estrellas. Su resplandor vence las sombras asfixiantes como una bocanada de aire pura entre tanta contaminación. No por nada las grandes mentes de la historia fueron perseguidas, odiadas, incomprendidas, pero jamás suprimidas.

Se es rebelde por el impulso de vivir y persistir. Nuevos caminos y paradigmas brotan sin cesar confrontando lo que se cree saber por lo que se necesita saber. Y poco a poco, como la abeja laboriosa que siendo pequeña produce un manjar que sostuvo imperios, los logros se cristalizan. El ser humano declara lo bueno que ha hecho presentando ante el ojo atento del universo la grandeza de sus culturas.

educacion libre“La educación es la respuesta a todos los problemas comunes de mujeres y hombres”. La oportunidad de aumentar nuestra visión miope de la realidad, saciando nuestra ansia de curiosidad dignamente. Esta preparación va más allá de repetir hasta el hartazgo frases y fórmulas que no se comprenden y nada importan para quien las recita. No solo es cuestión de acumular incansablemente sino de hacer propio el conocimiento. Que forme parte de nuestra esencia misma. El aprendizaje involucra todos los aspectos en los cuales se manifiesta el hombre, sean estos artísticos, científicos, deportivos, anímicos, etc; conjugándolos sabiamente en una entidad maravillosa que constituye un infinito propio.



Sin educación la visión de lo que hay más allá de las narices se limita a situaciones insospechadas y hasta ridículas. Han pasado años desde que una inmensidad de mitos fueron abatidos por la ciencia y el pensamiento lógico; sin embargo, la superstición permanece tan arraigada como lo fue en un principio.El mono humano todavía se acurruca entre las ramas de la pseudociencia, asustado de la creación de sus propias manos. Es más fácil culpar a una entidad ajena a todo sentido carnal que posesionarse de la responsabilidad que conlleva actuar bajo el libre albedrío. Invocar terrores nocturnos en noches tempestuosas para apaciguar el alma atormentada por una necesidad incesante de pensar. La cavilación  es un lujo que no todos quieren disfrutar.

¿Dónde quedo el deseo ferviente de ver por uno mismo?, de sentirse avasallado por el aliento jadeante del universo. La apatía mella la virtud de la lozanía, la rebeldía no queda más que en el capricho de una mente indisciplinada que requiere enderezarse. La educación se vuelve una historia fantástica, como un cuento de hadas, que se relata todos los días en las aulas. 

Pero a pesar de todo la educación se manifiesta como un acto de rebeldía en contra del terror universal, de la indiferencia, la extinción, la intolerancia, el fanatismo y tantos males ancestrales. El ser humano y todas las maravillas que ha logrado crear a través de los siglos dependen de la existencia y fortalecimiento del conocimiento. El impulso que está plasmado en nuestros propios genes debe motivarnos a fomentar y proteger la educación como un bien insustituible para todos.