Natural

"los poemas primigenios"

Raphaella
 
 
I

El mundo esta de fiesta esta noche
basta con cerrar los ojos
y escuchar atentamente.
El constante respirar
del mundo.

Es como sentir una reconfortante brisa.
La fragancia de la vida
que pulula sobre la Tierra.

Asiste a la fiesta del mundo esta noche
reposando tu cabeza
en la dulzura de los
pensamientos que brotan
de tu alma. 
 
 II

Llueve el día de hoy,
las gotas de agua
descienden hacia una tierra
ávida de su sabor.

Puedo sentir aroma
relajante
de la tierra y la hierba húmedas.
Gotitas de agua se unen a mi piel
jugando y nutriéndome.

Del verde terrestre
surge su fruto
tan refrescante como su origen.

Cruje al morderla derritiéndose en mis labios; estoy
bebiendo lluvia del cielo.
 
 Guardare un poco para quien
desea
un trago de manzana.

III

En el azul celeste mi mente se extiende
fundiéndome en la inmensidad.

Me hago uno con el todo
y el todo se refleja en mi.

Nubes de múltiples colores
contrastando
la luz del universo.
Contemplando al mundo desde las alturas
como un águila.

Me diluyo en el aire, en la porosidad
de la roca
y en la claridad del cielo.
 
 IV

A la sombra del árbol bodhi
adornado con esmeraldas resplandecientes
como millones de ojos.

Brillo de luz virginal
sobre nuestros deseos.

Un murmullo en su corazón de madera
palpitante;
esencia de la naturaleza.

Cobijo para el que busca el secreto
que no se oculta entre
sus ramas.

Sentado frente al pilar de la Tierra
escucho su voz
a través de mis sentidos.
 
 
¿Quieres saber mi secreto?
Ese ya te lo he dicho.

V

Brindo el día de hoy por ti
lumbrera
resplandeciente del cielo.

El calor de tu sombra
sobre recae
sobre las miradas del mundo.

Cosecho tu preciado alimento flogístico
de la vitalidad
que exuda tu brillante obsequio.

Flujo de la vida a través de
la sangre de mi cuerpo. 

Celebremos y alcemos
las voces
por el áureo regalo divino de Dios.

En mi copa el fuego de la vida bebo hoy.

VI

A través de la oscuridad puedo distinguir
el radiante brillo plateado.

Guías mis pasos por el sendero
de la noche cuidándome como el más amado.

Cuando mi corazón se enturbia de melancolía
es tu luz la que disipa mi sin razón.

Que tu resplandor
acompañe cada uno de mis pasos.

VII

El mundo esta de fiesta esta noche.
Basta con sentirlo en cada centímetro
de la piel.

Es como sentir la calidez de tu cuerpo
recorriendo cada una
de mis venas.

Que mis pensamientos velen tu sueño;
esta noche el mundo esta de fiesta.


 

El poema de Raphaella